jueves, 11 de agosto de 2011

El Síndrome de Déficit de Atención-Hiperactividad



¿Es este un problema frecuente?
Estudios realizados en Europa, Estados Unidos y Canadá encuentran que entre el 5% al 10% de niños en edad escolar presentan este problema. En nuestro país el único estudio realizado mostró una incidencia del 7%.
Como también sucede con niños que tienen Dificultades especificas de Aprendizaje (dislexia, discalculia) y otros problemas del desarrollo (autismo, problemas de conducta) es más frecuente en varones que en mujeres, en relación de 3-2:1, esto es, 3 varones por cada mujer.
¿Cómo afecta este problema al desarrollo de un niño?
Los problemas de la atención e hiperactividad tienen un significativo impacto en el desarrollo social y académico de un niño.
En edad temprana, los padres característicamente refieren que el niño salta de juguete en juguete o de juego en juego, sin poder focalizar su atención en ninguno por mucho tiempo.
La hiperactividad se convierte en un difícil problema de manejo en especial a la hora de las comidas, cuando debe hacer tareas, o en lugares públicos. Las rutinas diarias (como lavarse los dientes, vestirse o hacer los deberes) son motivo de discusión permanente. A diferencia del niño negativista, este simplemente las posterga de manera indefinida. La falta de atención en el colegio hace que deje sus trabajos incompletos y no entienda las explicaciones de la maestra.
Son niños desprolijos y desordenados.
Un rasgo frecuente pero poco estudiado es su labilidad emocional. Por lo general, estos niños se frustran ante la primera dificultad que encuentran, o cuando no obtienen lo que quieren. Esta frustración se manifiesta por rabietas explosivas de comienzo súbito y final abrupto, de la que parece no quedar memoria alguna momentos más tarde.
La impulsividad se manifiesta por interrupciones constantes a la actividad de otros o cuando mayores están hablando.
El resultado final es un rendimiento pobre e inconstante, que en muchos casos es causa de fracaso escolar, con la consiguiente disminución de su autoestima, a pesar de ser niños con capacidad intelectual normal.
Si el problema no se corrige, es frecuente que progrese a un cuadro de depresión en la preadolescencia o adolescencia. Un 50% de casos se asocian a problemas de conducta (desobediencia y/o agresión). Un 30% de casos se asocian a problemas específicos de aprendizaje (dislexia).
Desde el punto de vista social, la incapacidad para adaptar la conducta a los requerimientos del medio provoca en muchos casos rechazo y aislamiento. Estos niños son por lo general inmaduros en su interacción social, y parecen llevarse mejor con niños de menor edad.


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